Casa Boker

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La Casa Boker se encuentra en la calle 16 de Septiembre en la Colonia Centro - Centro Histórico de la Alcaldía Cuauhtémoc. Su historia comienza en el siglo XIX, cuando Roberto Boker instaló una nueva sede de su famosa cadena de Ferreterías. Los responsables de la construcción de este inmueble fueron los arquitectos norteamericanos De Lemos y Cordes y la ejecución a cargo del ingeniero mexicano Gonzalo Garita, la unión de su trabajo convirtió a este inmueble en una de las obras de arquitectura ecléctica más impresionantes del Centro Histórico de la Ciudad de México. Este lugar comenzó a funcionar desde 1865 y hasta entonces sigue ofreciendo sus productos.

Datos

Época
Siglo XX

Casa-boker.jpg

Alcaldía
Dirección
16 de Septiembre 58, Centro Histórico de la Cdad. de México, Centro, Cuauhtémoc, 06000 Ciudad de México, CDMX
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Coordenadas
19° 25' 57.11" N, 99° 8' 12.37" W


Descripción[editar | editar código]

Se ubica en la esquina de las calles 16 de Septiembre e Isabel la Católica. Durante el siglo XIX se ubicaba en este predio el hotel “La Gran Sociedad”, albergue de grandes personalidades y de un famoso café.

Una vez derrumbado este antiguo edificio, propiedad de don Francisco Solares, comenzó a darse forma al nuevo inmueble, en el que don Roberto Boker instalaría la nueva sede de su ya famosa ferretería, que había comenzado a funcionar en 1865. El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos norteamericanos De Lemos y Cordes; los contratistas fueron A. R. Whitney Co., de Nueva York, y la ejecución corrió a cargo del ingeniero mexicano Gonzalo Garita. Esta bello ejemplo de arquitectura eclectica conserva interna y externamente todos sus elementos originales. Para su construcción se empleó por vez primera en México el sistema “de Chicago” que consiste en emplear un emparrillado de viguetas de hierro recubiertas con una capa de concreto de dos metros de espesor. Otra innovación sin duda fue el empleo del hierro en la totalidad de las columnas y trabes que forman la estructura. La fachada con amplios escaparates fue recubierta con cantera de Pachuca y su entrada principal enmarcada con columnas de granito de Nogales.

Durante los procesos de cimentación fueron encontradas dos piedras prehispánicas, El Águila decapitada, la cual fue donada al Museo Nacional de Antropología e Historia (se puede encontrar una réplica en la ferretería) y La Cihuateteo, diosa de las mujeres encinta, misma que se encuentra en el Museo Nacional de Arte. En 1974, a raíz de un incendio que provocó severos daños en su interior, el edificio fue restaurado por Bernardo y José Luis Calderón. Posterior a esta intervención se instaló un Sanborn’s en una parte del inmueble, mientras la otra sigue funcionando como ferretería.[1]

Historia[editar | editar código]

La historia de la familia Boker se remonta al año 1614, cuando en Remscheid, Alemania, los Boker iniciaban la fabricación de herramientas, elaboradas con martillos de forja y máquina para afilar los productos, ambos accionados por agua. Inicialmente la venta de los artículos fabricados se realizaba en Europa Central, posteriormente en Europa oriental y en todo el continente. Con el invento de las máquinas de vapor , la producción se incrementó de un momento al otro, por lo que hubo que ampliar los horizontes de ventas.  Por tal motivo, en el año 1862 el joven Roberto Boker dejó su pueblo natal para fortalecer los nexos y establecer un negocio de mayoreo en Nueva York y luego en Toronto, Canadá.  Ofrecía los productos manufacturados por su familia y los de otros fabricantes de Remscheid y de las ciudades vecinas de Solngen y Wuppertal; ambas poblaciones renombradas mundialmente por su calidad en herramientas y cuchillería respectivamente.  Llego a Nueva York precisamente cuando estallo la Guerra Civil Norteamericana.

Al termino de esa guerra, Roberto Boker tuvo que cerrar su negocio, dejó Nueva York para re-emigrar, perseguir y ampliar los negocios en México que su padre había iniciado, país en el que gobernaba el Emperador austriaco Maximilano.   Poco tiempo después ofrecía al público todo tipo de herramientas producidas por las empresas de la familia en Alemania.  Posteriormente creció el negocio ofreciendo de mayoreo todo el surtido en poblaciones vecinas de la Ciudad de México.[2]

Siglo XIX

La historia de esta casona comienza cuando Roberto Boker y su hermano, ambos de origen alemán, dejan su pueblo natal Remschied en 1863 para establecer un negocio de mayoreo en Nueva York con herramientas y cuchillería que fabricaba su familia. En esa época era emperador Maximiliano de Habsburgo y el alemán era el segundo idioma oficial en México, así que Roberto pensó que habían condiciones para establecer su negocio en el país.

Roberto Boker estableció su primer negocio en lo que actualmente son las calles de Venustiano Carranza e Isabel La Católica. La tienda abrió al público el 1 de noviembre de 1865; comenzó vendiendo lo que fabricaba la familia y amigos en Alemania (cuchillería Solingen); pero además empezó a importar desde Estados Unidos lo que había visto que se vendía muy bien allá, por ejemplo las máquinas de coser Singer (él las introdujo en México), máquinas de escribir Underwood y carros de vapor Studabaker.

La tienda abrió al público, no sólo vendían productos de Alemania sino máquinas de coser SINGER, carros de vapor Studebaker y máquinas de escribir Underwood.

Por el año de 1896 a la empresa le iba muy bien y ya no cabían en el domicilio original, debido a eso buscaron otro terreno por esa zona y encontraron cuatro edificios que pertenecieron al Hospital del Espíritu Santo, después al Hotel y Café La Gran Sociedad, los cuales fueron demolidos para la Construcción de Casa Boker.[3]

La edificación actual fue inaugurada el 3 de julio de 1900 por Porfirio Díaz, posteriormente inició un periodo de inestabilidad social, económica y política; sin embargo, la casa siguió en pie. [4]

Siglo XX

El siglo XX llegaba a la Ciudad de México. Una ciudad desaparecía para dejar su lugar a otra que evolucionaba en medio del torbellino de la especulación inmobiliaria. Se construían las casas de los nuevos colonos, el imán de los capitales extranjeros. Al inaugurar la Casa Boker, el mensaje de Díaz fue claro: La modernidad está hoy en estas vastas zonas en construcción. Ésa fue la empresa en la que se empeñó el gobierno, el llamado de la Ciudad Luz que hechizó a los hombres de don Porfirio. En 1901, Morton, Lam y Brown proyectan la colonia Roma en los terrenos de Francisco Lascuráin; en 1902, el Banco Mutualista inicia la construcción de la colonia Condesa en los terrenos de Manuel Escandón, Vicente Escandón y Rafael Martínez de la Torre.

En 1975, la Ciudad de México se conmocionó por un peculiar siniestro. De un segundo a otro un fuego inmenso invadió el horizonte, y lo que al principio era solo un rumor pronto se hizo realidad: la Casa Boker se estaba quemando.  El ruido de las sirenas, el  intempestivo paso de los camiones de bomberos y las multitudes con la boca abierta irrumpieron en la tarde. Nadie lo podía creer; uno de los símbolos más poderosos de esta urbe se venía abajo.[5]

Siglo XXI

Actualmente, parte de la Planta Baja de la casa sigue siendo la Ferretería Boker en donde después del incendio de 1975; se decidió que la venta se redujera a lo que era su especialidad, Herramientas para oficios y cuchillería. Por la ferretería se ingresa a un nivel superior el cual es un pequeño museo que abrió sus puertas en conmemoración a los 150 años de su aniversario, en donde hay fotografías antiguas y objetos de colección de la misma casa  y antiguo comercio.

Gran parte de la planta baja es un Sanborns y una peluquería.

En los niveles superiores se encuentran oficinas en renta.

Arquitectura[editar | editar código]

En la inauguración de este inmueble se dice que e los capitalinos estaban impresionados con el edificio, tanto que no le podían quitar la vista de encima.

Les encantó la poderosa fachada rosa de cantera, las dos águilas arriba de la puerta que simbolizaban la unión entre Alemania y México. Les impresionó el mármol italiano de los acabados, los ventanales dobles traídos de Bélgica y el vanguardista techo metálico que se veía a las alturas.

Durante el siglo XX la Casa Boker era la ferretería más grande de la ciudad y el momento culminante de la moderna arquitectura mexicana. Una de sus rarezas consiste en que el edificio fue diseñado en Estados Unidos, por lo cual se le instalaron vidrios dobles y un gran sistema de calefacción, innecesarios para el clima de la Ciudad de México. Debido al incendio de 1975, el edificio sufrió algunos cambios, pero conserva su altiva presencia en la esquina de Isabel la Católica y 16 de Septiembre.

Referencias[editar | editar código]

  1. Tomado de: Javier Villalobos Jaramillo. Los 100 Sitios y Monumentos más importantes del Centro Histórico de la Ciudad de México. En coordinación con la Delegación Cuauhtémoc y el Gobierno de la Ciudad de México.
  2. Tomado de: https://boker.com.mx/ferreteria/historia/
  3. Tomado de: https://espacioarquitectonicoenmexico.wordpress.com/casa-boker/
  4. Tomado de http://cdmxtravel.com/es/lugares/casa-boker.html
  5. Tomado de: https://mxcity.mx/2018/06/algo-sobre-la-enigmatica-y-esplendorosa-casa-boker/