El Fantasma de la Monja

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El Fantasma de la Monja es parte de las 49 Leyendas impactantes de la Ciudad de México.

Datos

El Fantasma de la Monja

El Fantasma de la Monja

Alcaldía
Dirección
calle argentina
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Coordenadas
17° 23' 42.57" S, 66° 9' 19.65" W

El Relato[editar | editar código]

Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVI, vivían los hermanos Ávila en lo que hoy serían las calles de Argentina y Guatemala del Centro Histórico de la Ciudad de México. Los hermanos se llamaban María, Gil y Alfonso, los cuales tenían una buena posición social y una fortuna considerable.

La hermana menor, María, era una jovencita muy bonita e ingenua. Todavía no conocía las maldades del mundo y consideraba a todas las personas dignas de su confianza. Fue así como conoció a Arrutia, un mestizo que provenía de una familia muy humilde. Éste trabajaba para los Ávila desde hacía unos cuantos meses y ya se había enamorado de la riqueza de los hermanos y de su buena vida.

Como las aspiraciones de Arrutia estaban fuera de su alcance, se le hizo fácil enamorar a la ingenua e inexperta María. Ella era una dulce jovencita de buenos modales y muy bonita, pero también era muy impresionable. En menos de dos semanas, María estaba completamente enamorada y dispuesta a hacer cualquier sacrificio por él. [1]


Luego de enamorarla le propuso matrimonio, a lo que ella aceptó de inmediato, estaba dispuesta a todo por su nuevo gran amor y él se aprovechaba de esto.

Todo marchaba de mil maravillas en el plan, Arrutia se casaría con María y su caudal pasaría a manos del mestizo, pero por mofarse con sus amigos de su pobre víctima, en una taberna a la que asistía con regularidad, llegó a oídos de los hermanos de María y ellos tomaron cartas en el asunto.

Hablaron con el ambicioso hombre, además de despedirlo de su empleo, cosa que a él le hizo gracia, pues pronto sería uno de los dueños.

El plan avanzaba a la perfección, pronto Arrutia y María se casarían, y la fortuna de ella pasaría a manos del mestizo ambicioso. Pero cuál fue su sorpresa que por boca floja sus planes se fueron a pique. En el bar que frecuentaba se le ocurrió presumir un día a sus amigos que pronto sería tan rico como los hermanos Ávila, y que María era tan tonta e ingenua, que no sería un estorbo para seguir disfrutando de los placeres de las mujeres ni de las parrandas.

Pronto el chisme se corrió en toda la colonia y llegó a oídos de Alfonso Ávila. De inmediato se dirigió a su casa y despidió a Arrutia, no sin antes llamarlo altanero, mestizo e irrespetuoso; luego le prohibió tajantemente volver a ver a su hermana y mucho menos poner un pie en su casa. A lo que Arrutia le contestó:

–No puedes hacer nada si ella me ama –dijo cínicamente el tal Arrutia–, pues el corazón de tu hermana desde hace tiempo que es mío. Puedes oponerte cuanto quieras, pero nada conseguirás.

Con todo el dolor de su corazón, Alfonso sabía que Arrutia tenía razón, pues María estaba tan enamorada, que si no conseguía el permiso de sus hermanos para comprometerse, buscaría una solución fácil, aceptando huir con ese criminal.[1]

Para deshacerse de él, los hermanos Ávila le ofrecieron riquezas, terrenos, caballos y hasta una casa. La avaricia de Juan quedó satisfecha y así fue como dejó de buscar a María por completo. Sin embargo, ella se enfrentó en una fuerte depresión, pasaba horas encerrada en su habitación sin querer hablar con nadie. Así que su familia tomó la decisión de enviarla a un convento.

A pesar de que María estaba rodeada de las monjas y que pronto se convirtió en una de ellas, nunca se sintió feliz. Pasó deprimida más de tres años, siempre pensando en el mal de amores que vivió con Juan. No podía creer en la maldad de alguien que se olvidó de las promesas de amor a cambio de dinero y riquezas.



Una noche, María salió al patio del convento y mientras caminaba se topó con un árbol de manzanas. Lo observó durante unos minutos,Cogió un cordón y lo trenzó con otro para hacerlo más fuerte, luego se hincó ante un crucifijo y pidió perdón a Dios por no haberse podido desposar con la religión. Ya en la huerta del convento, donde había una fuente, ató la cuerda a una de las ramas del durazno y volvió a rezar pidiendo perdón a Dios por lo que iba a hacer. Por último se lanzó hacia abajo… sus pies golpearon el brocal de la fuente… Y ahí quedó balanceándose como un péndulo blanco, frágil, movido por el viento.

El cuerpo de María fue bajado hasta el día siguiente y fue sepultado esa misma tarde en el cementerio interior del convento. No obstante, un mes después, una de las novicias salió al huerto para dar un paseo, pero cuál fue su sorpresa que al mirar su reflejo en la fuente podía ver en el agua el reflejo de la monja colgada en uno de los árboles de durazno; balaceándose al soplo de la brisa, con los ojos salidos de las órbitas y con su lengua como un palmo fuera de los labios retorcidos y resecos. Sus manos juntas y sus pies con las puntas de las chinelas apuntando hacia abajo.

No fue la única, noche tras noche y monja tras monja, el fantasma de la monja colgada del durazno fue motivo de espanto durante muchos años y de nada valieron rezos ni misas ni duras penitencias ni golpes de cilicio para que la terrible visión se alejara de la santa casa.


Al amanecer todas las monjas del convento quedaron impresionadas al ver el cuerpo de María colgando sobre el árbol. Todas tomaron su cuerpo, le hicieron una misa y la enterraron en el cementerio del convento junto con otras monjas.

Poco tiempo después, una de las monjas del convento vio la figura de una mujer colgando en ese árbol de manzanas. Otra, vio la cara de la monja María reflejándose en el agua del río que pasaba cerca del convento. Por eso, ninguna de las monjas tenía permiso de salir a altas horas de la noche ya que las apariciones de este fantasma se hicieron más frecuentes.

[1]








La última aparición que se tiene registrada del fantasma de la monja fue cuando el mismo Juan Arrutia amaneció colgado de un árbol de manzanas. Muchos dicen que se trató de la venganza por haber engañado a María con falsas promesas de amor.[2]






Referencias[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 1,2 http://megustanlasleyendas.over-blog.com/2015/09/el-fantasma-de-la-monja.html) (Beatriz)
  2. Leyendasdeterrorcortas. (15 de mayo de 2020). Obtenido de https://www.leyendasdeterrorcortas.com