Colonia Juárez - Zona Rosa

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La Colonia Juárez - Zona Rosa es un distrito financiero y comercial de primer nivel distribuido en una área comprendida entre las Avenidas Insurgentes, Paseo de la Reforma, Florencia y la Glorieta de Insurgentes (Av. Chapultepec), perteneciente a un grupo de tres colonias hermanas Colonia Juárez - Zona Centro, Colonia Juárez - Zona Rosa y Colonia Juárez Zona Poniente, en la Delegación Cuauhtémoc. Su origen está cimentado en el elitismo, el glamour, la modernidad y la vanguardia. El nombre de Zona Rosa tiene varios orígenes, Vicente Leñero la bautiza así porque “era demasiado tímida para ser roja y demasiado atrevida para ser blanca”, otra versión más sobre el nombre está vinculada a los edificios rosas que describe Carlos Fuentes (1958) en su obra La región más transparente.


Sumario

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Juárez - Zona Rosa
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Imagen de la Colonia
Colonia Juárez - Zona Rosa

Colonia Juárez - Zona Rosa

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Mapa de la Colonia Juárez - Zona Rosa


Orígenes[editar | editar código]

La Zona Rosa es un lugar donde la tradición ha sido siempre estar a la vanguardia que como parte de la Colonia Juárez tiene sus orígenes a finales del siglo XIX siendo en su principio una zona residencial caracterizada por grandes casonas y palacetes eclécticos que eran la morada de distinguidas personalidades de la sociedad porfiriana.

En los primeros años de la Colonia Juárez eran pocos los predios que estaban construidos y su ubicación entonces fuera del Centro Histórico originó una suerte de aislamiento con respecto de la ciudad de ese entonces que se acentuaba por las características sociales de sus habitantes y las de sus residencias, edificadas al estilo europeo en calles que llevaban el nombre de ciudades de ese continente. Ese mismo carácter especial dentro de la ciudad la llevo durante los duros tiempos del golpe de Estado de 1913, conocido como la Decena Trágica, a ser declarada zona neutral y albergar durante esos días en las instalaciones del Hotel Geneve a los embajadores y representantes diplomáticos acreditados en México en ese entonces.

Situada en el lado sur del Paseo de la Reforma, la Colonia Juárez, la más exclusiva en la Ciudad de México durante los años del Porfiriato, conserva en nuestros días algunas de sus soberbias y elegantes casonas que como testigos de la historia presencian diariamente la vibrante actividad financiera y comercial de la zona.

La Colonia Juárez fue fundada en 1874 por Rafael Martínez de la Torre, fraccionando los terrenos de la antigua Hacienda de la Teja que ocupaba los terrenos ubicados a ambos lados del Paseo de la Reforma entre el Bosque de Chapultepec y el Paseo de Bucareli. Este empresario vio en los entonces desolados llanos de la zona una gran oportunidad inmobiliaria que permitiría crear un nuevo barrio planeado con todas los adelantos de ese tiempo que atraería a las personalidades más adineradas de la época que "colonizarían" estas tierras ociosas con la civilización moderna. Fue años más tarde cuando la visión de este empresario se cristalizó con la conformación de la corporación Mexico City Improvements Company, que inició la construcción de esta colonia siguiendo un trazo ortogonal perpendicular al Paseo de la Reforma. Este trazo se conserva prácticamente en toda la colonia, a excepción del sector localizado más cerca de la zona Centro Alameda, donde las calles llegan en diagonal a Paseo de la Reforma con la intención de dar continuidad a algunas vialidades que de esa manera corrían desde el Centro Histórico.

Hacia los primeros años del siglo XX, la colonia estaba escasamente ocupada de tal suerte que uno de sus primeros e influyentes personajes, Don Ricardo García Granado, antiguo cónsul de México en Europa pudo bautizar algunas de sus calles deshabitadas con el nombre de Hamburgo, Bruselas, Berlín o Génova, debido a que fue en esas ciudades donde sus habían nacido mientras ejercía sus labores diplomáticas. Más adelante con la nomenclatura oficial se aceptó la propuesta dando nombres de ciudades del Viejo Mundo a sus calles, que enmarcadas por elegantes mansiones eclécticas y ostentosas decoraciones, reflejaban el deseo de esa época de ciertos sectores de la sociedad de vivir a la usanza europea, contradictoriamente en 1906 la colonia cambia su nombre de Americana a Juárez, en honor del brillante presidente que dio fin al segundo Imperio Mexicano de Maximiliano de Habsburgo y Carlota Amalia de Bélgica.[1]


Historia[editar | editar código]

La colonia Juárez fue un proyecto urbano del porfiriato, que evocaba a la modernidad. Dirigido hacia la aristocracia de aquel entonces, este modelo de urbanización fue planeado teniendo como referencia las grandes ciudades europeas, con un carácter comercial y de exclusividad entre las élites nacionales. (Gruzinski, 2004). El proyecto fue totalmente innovador, amén de idear y emular las grandes ciudades europeas con construcciones estilo francés, la forma de producir y usar el espacio urbano marcaron una diferencia con las demás colonias y barrios de la ciudad, por ejemplo la reglamentación de las banquetas, la pavimentación de todas las calles, el embellecimiento de las áreas verdes, el estilo arquitectónico y estética de las fachadas, no había establecimiento de tianguis, ni fiestas religiosas. Ello contribuyó a la configuración de una identidad de élite, principalmente después de la revolución mexicana (Gruzinsky, 2004; Acosta, 2007).

En 1907 se construyó el Hotel Geneve, diseñado por el arquitecto Thomas Sinclair Gore, de estilo neoclásico desde el cual se practicó la inédita innovación turística restaurantera. Fue el primero en tener baño en cada habitación, fue el sitio donde hospedaron ilustres visitantes extranjeros (Vázquez, 2013). Además del hotel, en la década de los treinta comenzaron a establecerse los primeros comercios de bienes raíces con alto costo, ello estimuló a la población urbana a moverse al lugar de moda y exclusivo, donde el nombramiento de las calles como algunas ciudades europeas le daba mayor categoría a la Zona Rosa, renovando así el paisaje urbano de la Ciudad de México (Acosta, 2007).

La colonia Juárez fue el escenario por excelencia del auge económico de México en los años cuarenta, siendo la Zona Rosa el centro de la actividad comercial, donde comenzaron las inversiones en el sector turístico, abriéndose nuevos y elegantes hoteles, así como modernos y sofisticados pasajes comerciales, boutiques, galerías de arte. (Acosta, 2007, Vázquez, 2013; Guía turística Delegación Cuauhtémoc, 2013).

Décadas más tarde, en plena etapa de crecimiento económico tras la Segunda Guerra Mundial, a finales de los cuarentas, se empezaron a edificar algunos grandes hoteles en torno al Paseo de la Reforma como el María Isabel y el Reforma, entre otros. Esto originó que esta avenida y sus alrededores empezaran a ser frecuentados por turistas extranjeros lo que motivó cambios en el uso de suelo de la zona. De tal suerte algunos de los dueños venidos a menos de las antiguas casonas, empezaron primero a rentar los espacios de estacionamiento dentro de su propiedad para la instalación de boutiques y negocios, para después debido al gran éxito que tuvieron, terminar vendiendo estas construcciones que fueron convertidas en lujosos restaurantes y exclusivos centros nocturnos. Este fenómeno ha quedado documentado en la imperdible obra de Carlos Fuente "La Región mas transparente".

Así este sector de la Colonia Juárez recibió la inversión de varios empresarios enfocados al sector turístico abriéndose nuevos y elegantes hoteles como el desaparecido Hotel Presidente así como modernos y sofisticados pasajes comerciales como el Centro Comercial Jacarandas con sus cafés, tiendas de moda, galerías de arte y exóticas personalidades de la vida artística y literaria que ahí se reunían como José Luis Cuevas, Vicente Rojo, Manuel Felguérez y Vicente Leñero,  este último al que se le atribuye el nombre de Zona Rosa con el que desde entonces es conocido este sector, ya que a parecer de Leñero, la zona era "demasiado tímida para ser roja y demasiado atrevida para ser blanca". De esta manera las calles de la Zona Rosa se convirtieron en el lugar de moda y sus cafés en el lugar para ver y ser vistos, el punto de encuentro de la ciudad.

En este contexto de auge comercial, la Zona Rosa también fue protagonista del boom literario, artístico e intelectual latinoamericano, principalmente desde la década de los cincuenta y los sesenta, convirtiéndose en el barrio más glamoroso de toda América latina.

Los primeros “Boîtes” (bares) nocturnos elegantes y los cafés eran punto de reunión de exóticas personalidades de la vida artística, literaria e intelectual (Acosta, 2007; Parker-Stainback, 2012; Fuentes, 2006). Desde los años cincuenta, pero principalmente en la década de los sesenta, la Zona Rosa experimentaba un aire de libertad, era protagonista de un estilo de vida ‘in’ y moderno, de la llamada ‘gente bonita’ donde exhibía sus vestimentas importadas de Europa y Estados Unidos, donde se podían adquirir modos de vida importados y donde se mezclaban en un ambiente libre y hasta cierto punto permisivo, librepensadores, intelectuales, literatos, artistas plásticos y hippies (Fuentes, 2006; Blanco, 2005; Laguarda, 2011).

La importancia económica que tenía la Zona Rosa, conllevó a la creación en 1967 de la Agrupación de Comerciantes de la Zona Rosa (ACOZORO), encargada de 67 organizar a los comerciantes, velar por sus derechos, y mantener el carácter comercial de la Zona Rosa.

Sin embargo, algunos cronistas de la Zona Rosa (José Luis Cuevas, José Joaquín Blanco, Alberto Vázquez, Vicente Leñero), coinciden que en los años setenta comenzó la decadencia de la Zona Rosa, principalmente por la llegada de clases populares a raíz de la inauguración de la línea uno del metro del Distrito Federal. En consecuencia, los comercios comenzaron a mudarse a Santa Fe, Polanco y la Condesa, también a finales de esta década comenzaron a surgir bares y discotecas enfocadas a la comunidad gay (Blanco, 2005).

Aunque los setenta fue la década en que comenzó a configurarse un imaginario gay en la Zona Rosa, ya desde la década anterior se habían instaurado redes sociales entre la comunidad homosexual de clases acomodadas, principalmente en las colonias Roma, Condesa, Cuauhtémoc y la Zona Rosa (Laguarda, 2011). La organización de fiestas era en departamentos donde únicamente se concentraba el círculo cerrado de personas conocidas; los VIP’s, los Sanborns, algunos otros cafés, algunos cines de la zona y ciertas esquinas como Florencia y Reforma, o Baja California y Aguascalientes eran punto de encuentro para el ligue o para la prostitución (Zapata, 1978, Laguarda, 2011). En este ambiente, a finales de la década de los setenta surge el Bar Nueve primer bar-café donde se mezclaban gays y heterosexuales, que finalmente se convirtió en una discoteca donde la clientela de clase media-alta imitaba los patrones de bares estadounidenses y europeos. Introdujeron un estilo de vida gay desde la forma de vestir, hablar hasta en la música con la llegada de la música disco y los grandes íconos gay (Tina Turner, Donna Summer, Gloria Gaynor o ABBA) haciendo de este bar un lugar selecto, donde el epíteto del ‘joto’ fue sustituido por la palabra ‘gay’ (Blanco, 2005). Algunos relatos aseguran que mientras fue bar solamente era lugar de encuentro, no se veían besos, ni abrazos, ni bailaban personas del mismo sexo, pero en cuanto se convirtió en una discoteca aquello fue convirtiéndose en un bunker para los hombres homosexuales, desde donde también comenzó a gestarse la identidad gay importada de Estado Unidos (Laguarda, 2009; Boivin, 2011).

‘El Taller’ es otro lugar que ha sobrevivido a todo tipo de cambios políticos, movimientos y posturas sociales. Ubicado en el sótano de Florencia #37, en 1986 el escritor y activista Luis González de Alba, abre este espacio en la Zona Rosa tomando como referente las grandes discotecas estadounidenses y europeas, exclusivo para hombres homosexuales con imagen varonil, masculina y ruda. ‘El Taller’ fue presentado como un proyecto ‘socio-cultural’, donde comenzaron a ofrecer pláticas sobre el VIH/SIDA, sexualidad y atención médica y varias actividades como ‘Los martes del Taller’ que aún sigue vigente (González De Alba, 2006), haciendo frente a una problemática de salud en la cual el gobierno se mantenía ausente (Boivin, 2011). En ‘El Taller’ se cuestionó el ‘cliché’ del homosexual afeminado, haciendo alusión a la masculinidad, la rudeza, aunque ya con anterioridad en el establecimiento ‘La Cantina del Vaquero’ ubicado en las cercanías del Parque Hundido se había establecido ese tipo imagen y normativas de exclusividad.

La apertura de ‘El Taller’ en la Zona Rosa, reconocida como la área más permisiva de la Ciudad de México, fijó un precedente en ser un negocio abiertamente gay que luchó contra la corrupción de la que eran objeto muchos otros comercios enfocados a las disidencias sexuales, además demás de ser el primer lugar en México en tratar el tema del VIH/SIDA, problemática que las autoridades ignoraban (Blanco, 2005; Bautista, 2010). En este contexto de lucha por los derechos civiles, la atención a un problema de salud pública y por la legalización de los comercios gay, encabezada por Luis González de Alaba, comenzaron a surgir nuevos bares y discotecas enfocados a la comunidad gay, principalmente en los años noventa, como ‘Cyprus’, ‘Infinity’ o ‘Cabaretito’, propiedad de Tito Vasconcelos y David Rangel quienes también forjaron camino por la legalización y un trato digno de los comercios gay, además de coadyuvar al activismo de las disidencias sexuales.

En la primera década del año 2000 los intentos por rescatar la Zona Rosa fueron evidentes, ACOZORO y el gobierno del distrito federal impulsaron proyectos para atraer turistas, se legalizaron la creación de terrazas de restaurantes y bares en la calle Génova, paralelamente en la calle de Amberes, hoy reconocida como la gaystreet de México, comenzaron a surgir un mayor número de comercios gay (Páramo, 2013). En 2003 abrió el café-bar ‘B Gay, B Proud’, el primer negocio abiertamente gay de la calle Amberes, frecuentada por jóvenes, y finalmente cerrado en 200912 . En torno a esta apertura surgieron otros establecimientos como ‘Lipstick’ en 2004, la cafetería-bar ’42nd street, en 2005 y la discoteca ‘Boy Bar’ famosa la carga sexual y erótica impresa desde la imagen hasta los espectáculos strippers y el cuarto oscuro. Posteriormente comenzaron a diversificarse los negocios, abriendo también la tienda de regalos gay ‘Rainbowland’, tiendas de ropa como ‘Sodoma Boutique’ y ‘By Underwear; la primera sex shop ‘Gold Dreams’, una variedad de discotecas y bares (Laguarda, 2011).

Muchos empresarios comenzaron a beneficiarse aprovechando la presencia de gays, surgiendo en la calle Amberes una diversidad de discotecas y bares como ‘La Botica Mezcalería’, ‘La Facultad’, ‘La Suite’ o ‘Touch’, cada uno con un perfil de clientela que hace de la Zona Rosa un conglomerado de estilos, de ofertas, pero principalmente de grupos socio-económicos e identitarios diversos, como ‘Pussy-Gayta’, ‘Le Cierque’, ‘Papi Fun Bar’ frecuentado por clase populares. No cabe duda que a pesar que desde los setentas comenzó a configurarse el imaginario gay de la Zona Rosa como lugar de libertad, el auge del mercado gay en la primera década del siglo XXI con la aparición de discotecas gay en la calle Amberes, dio pie a un proceso de queerificación que se tradujo en diversificación de servicios más allá de las discotecas y bares, así como la integración de diferentes perfiles identitarios y socio-económicos de consumidores.[2]

En la década de los ochentas, la Zona Rosa inició un periodo de decadencia que le quitó brillo en beneficio de otras zonas como Polanco. Con la baja de la demanda de los espacios de la zona, otros grupos sociales vieron oportunidades en su espacios como la comunidad coreana y especialmente la comunidad gay misma que ha establecido un gran número de negocios que van desde sex shops y boutiques hasta famosos centros nocturnos, lo que ha llevado a la Zona Rosa, sin ser un barrio gay, si a convertirse en uno de los primeros lugares de respeto abierto a los derechos de esta comunidad, que alcanza su climax cada año con la Marcha del Orgullo Gay en el Paseo de la Reforma el último sábado del mes de junio. Estos grupos junto con las fuertes inversiones residenciales, hoteleras y comerciales en torno al Paseo de la Reforma han dado nueva vida a sus calles con innovadores proyectos como el complejo de usos mixtos Reforma 222 uno de los más exitosos de los últimos años en la ciudad, así como los del Park Hyatt, St. Regis y Ritz Carlton que han devuelto los aires de esplendor a esta zona. [1]

Academias[editar | editar código]

Arquitectura, Fuentes y Monumentos Históricos[editar | editar código]

Auditorios[editar | editar código]

Bares, Centros Nocturnos, Cantinas y Pulquerías[editar | editar código]

La apertura de ‘El Taller’ en la Zona Rosa, reconocida como la área más permisiva de la Ciudad de México, fijó un precedente en ser un negocio abiertamente gay que luchó contra la corrupción de la que eran objeto muchos otros comercios enfocados a las disidencias sexuales, además demás de ser el primer lugar en México en tratar el tema del VIH/SIDA,

Comenzaron a surgir nuevos bares y discotecas enfocados a la comunidad gay, principalmente en los años noventa, como ‘Cyprus’, ‘Infinity’ o ‘Cabaretito’, propiedad de Tito Vasconcelos y David Rangel.

En 2003 abrió el café-bar ‘B Gay, B Proud’, el primer negocio abiertamente gay de la calle Amberes, frecuentada por jóvenes, y finalmente cerrado en 2009 .

Surgieron otros establecimientos como ‘Lipstick’ en 2004, la cafetería-bar ’42nd street, en 2005 y la discoteca ‘Boy Bar’ famosa la carga sexual y erótica impresa desde la imagen hasta los espectáculos strippers y el cuarto oscuro.

Surgieron en la calle Amberes una diversidad de discotecas y bares como ‘La Botica Mezcalería’, ‘La Facultad’, ‘La Suite’ o ‘Touch’, cada uno con un perfil de clientela que hace de la Zona Rosa un conglomerado de estilos, de ofertas, pero principalmente de grupos socio-económicos e identitarios diversos, como ‘Pussy-Gayta’, ‘Le Cierque’, ‘Papi Fun Bar’


Barrios[editar | editar código]

Barrios Hermanos[editar | editar código]

Bibliotecas y Librerías[editar | editar código]

Calles[editar | editar código]

Calles[editar | editar código]

Centros Comerciales[editar | editar código]

Cines[editar | editar código]

Clubes Sociales y Deportivos[editar | editar código]

Conjuntos Habitacionales[editar | editar código]

Embajadas y Consulados[editar | editar código]

Lugares Emblemáticos[editar | editar código]

Escuelas y Universidades[editar | editar código]

Preescolar Privadas[editar | editar código]

Preescolar Públicas[editar | editar código]

Escuelas Privadas[editar | editar código]

Escuelas Públicas[editar | editar código]

Universidades Privadas[editar | editar código]

Universidades Públicas[editar | editar código]

Estaciones de Policía y Bomberos[editar | editar código]

Estaciones de Transporte, Metro y Autobuses[editar | editar código]

Fábricas[editar | editar código]

Familias de Varias Generaciones[editar | editar código]

Familias Fundadoras[editar | editar código]

Festivales y Ferias[editar | editar código]

Galerías de Arte[editar | editar código]

Guarderías[editar | editar código]

Hospitales y Clínicas Privadas[editar | editar código]

Hospitales y Clínicas Públicas[editar | editar código]

Hoteles[editar | editar código]

Iglesias, Parroquias, Templos, Capillas, Conventos[editar | editar código]

Información Estadística y Curiosidades[editar | editar código]

Inmuebles Catalogados[editar | editar código]

Instalaciones Deportivas[editar | editar código]

La Colonia en el Arte[editar | editar código]

La Colonia en el Cine[editar | editar código]

La Colonia en el Gastronomía[editar | editar código]

La Colonia en el Literatura[editar | editar código]

La Colonia en el Música[editar | editar código]

La Colonia y la Animalia[editar | editar código]

Lugares Emblemáticos[editar | editar código]

Mercados y Tianguis[editar | editar código]

Mitos, Leyendas y Relatos[editar | editar código]

Museos[editar | editar código]

Oficinas de Correos[editar | editar código]

Oficinas Gubernamentales e Instituciones[editar | editar código]

Oficinas Privadas y Corporativas[editar | editar código]

Establecimientos[editar | editar código]

Otros Lugares de Interés[editar | editar código]

Panteones[editar | editar código]

Parques y Monumentos[editar | editar código]

Penitenciarías y Centros de Readaptación[editar | editar código]

Personajes Célebres[editar | editar código]

Personajes de la Vida Cotidiana[editar | editar código]

Personajes en el Arte[editar | editar código]

Personajes Inolvidables[editar | editar código]

Restaurantes, Cafeterías y Fondas[editar | editar código]

Salones de Baile[editar | editar código]

Talleres[editar | editar código]

Teatros[editar | editar código]

Tiendas de Autoservicio[editar | editar código]

Tiendas, Farmacias y Misceláneas[editar | editar código]

Tradiciones y Costumbres[editar | editar código]

En el año 2019, por octavo año consecutivo la Asociación de Comerciantes de la Zona Rosa (ACOZORO) celebró su tradicional concurso de ofrendas en conmemoración por el día de muertos, en las que resultaron ganadores en la categoría Teotihuacán Plaza del Ángel y en la categoría Monte Albán el restaurante Real del Barro.

En esta ocasión, fueron un total de 35 empresarios de esta zona quienes participaron con sus ofrendas.

En conferencia de prensa, Rafael de Jesús Saavedra Álvarez, presidente de ACOZORO, mencionó que hay grandes y pequeñas ofrendas. “En todos los casos se ve la creatividad de los comerciantes que recuerdan a sus muertos o a algún personaje famoso como son los casos de Francisco Toledo o Frida Kahlo.

“Se utilizaron todo tipo de elementos como frutas, panes tradicionales, bebidas y platillos preparados. También encontramos elementos prehispánicos, decoración con flores, dibujos hechos con aserrín de colores. Y no podían faltar las veladoras, los vasos con agua y recipientes con sal, que son elementos indispensables según las tradiciones”, dio a conocer.

Para participar, los comerciantes aprovecharon los espacios disponibles, por lo que las ofrendas y así se pudo encontrar que utilizaron las repisas, las mesas, las jardineras y tapancos, ya que también hay que dejar espacio para la clientela que en estos días es muy numerosa.

Durante el concurso, se recibieron muchas sugerencias para que el próximo año sea más llamativo, se busque la participación de más de 50 comerciantes y empresarios de la Zona Rosa y, por ende, se reciba la visita de más capitalinos.

Gracias a la vistosidad de este evento, dijo, la afluencia de visitantes ha favorecido a los comercios de la Zona Rosa y ya forma parte de las celebraciones tradicionales de este icónico lugar.

Los ganadores del concurso de Ofrenda de Muertos, en la categoría Teotihuacán fueron:

Primer lugar, para Plaza del Ángel; segundo lugar el Restaurante Angus Zona Rosa; tercer lugar Mercado de Artesanías.

En la categoría Monte Albán ganaron: el primer lugar fue para el Restaurante Real del Barro; el segundo lugar Restaurante Lagrange, y el tercer lugar fue para el Instituto de Estudios Superiores de Moda.

Durante la premiación estuvieron presentes Francisco Ruiz, de la secretaría de Turismo de la Ciudad; Claudia Alba, de la dirección de Cultura de la Alcaldía Cuauhtémoc, y Rafael de Jesús Saavedra Álvarez, presidente de ACOZORO, así como los comerciantes participantes en el concurso de la Ofrenda de Día de Muertos, vecinos y amigos de la Zona Rosa.

Vegetación[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 Ciudad de Mexico.com.mx. s.f. http://ciudadmexico.com.mx/zonas/coloniajuarez.htm. 30 de mayo de 2020.
  2. Islas Vela, David Román. ZONA ROSA COMO TERRITORIO QUEER. . Noviembre de 2013. http://geografiahumana.izt.uam.mx/wp-content/uploads/2018/08/Tesina-David-Roman2013.pdf. 30 de mayo de 2020.