Categoría:Colonia Buenavista (Cuauhtémoc)

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Colonia Buenavista

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La Colonia Buenavista (Cuauhtémoc) está ubicada en los límites del Centro Histórico de la Ciudad de México en la Alcaldía Cuauhtémoc. En esta Colonia se encuentran la Estación del Ferrocarril Mexicano Buenavista (1873-c.1908) y la Estación del Ferrocarril Central Buenavista (1984-1958).

Historia

Se le dio el nombre Buenavista porque los terrenos sobre los cuales fue edificada era propiedad de Miguel Pérez de Santa Cruz Andoboya, Marqués de Buenavista.[1]

Los terrenos sobre los cuales se ubica fueron propiedad de Miguel Pérez de Santa Cruz Andoboya, Marqués de Buenavista, Señor de Torrejón de la Rivera, quien durante tres veces fue alcalde mayor de la Ciudad de México en la segunda y tercera década del siglo XVIII. La residencia estuvo frente a la plazuela que se localiza en lo que hoy es Avenida Puente de Alvarado, donde hoy se encuentran las oficinas del Partido Revolucionario Institucional de la Ciudad de México. Se extendió de oriente a poniente y llegaba hasta la Garita de San Cosme.[2] La Colonia Buenavista surgió entre la Colonia Guerrero y Santa María la Ribera. Por su parte central pasaba el acueducto de Santa Fe que iba a depositar sus aguas a la caja de la Mariscala, La plazuela tenía árboles frondosos y bien cuidados y más allá enormes huertas ubicadas a lo largo de la Calzada de San Cosme.

Al iniciarse en 1871 el derrumbe de la arquería del acueducto, el Ayuntamiento inició la venta de los terrenos de este lugar para establecer la terminal de la Estación del Ferrocarril Mexicano Buenavista (1873-c.1908) Mexicano, vía que construyó Antonio Escandón, quien adquirió la residencia de Ignacio Cortina Chávez ubicada en la plazoleta para abrir lo que es la calle de Buenavista a efecto de darle mejor acceso a la terminal, cuyo edificio principal se construyó en los terrenos que hoy ocupa la Alcaldía Cuauhtémoc.

A consecuencia de los sismos de 1985, fueron expropiados 94 inmuebles, para constituir en ellos, vivienda para los damnificados.[3]

Datos históricos

  • Anteriormente pasaba el acueducto de Santa Fe que depositaba sus aguas a la caja de la Mariscal, en la parte de atrás del hoy Palacio de Bellas Artes
  • En 1871 se comenzó con el derrumbe de la arquería del acueducto.
  • A partir del derrumbe de la arquería de los acueductos el Ayuntamiento vendió los terrenos donde más tarde se establecería la terminal de Estación del Ferrocarril Mexicano Buenavista (1873-c.1908).
  • La Estación del Ferrocarril Mexicano Buenavista (1873-c.1908) se inauguró el 20 de enero de 1873 por el presidente Sebastián Lerdo de Tejada, actualmente es la Estación del Tren Suburbano Buenavista.
  • En 1957 el presidente Afonso Ruiz Cortínez durante su V. informe anunció la construcción de la nueva Estación de Pasajeros de Ferrocarriles.[1]

Estación del Ferrocarril Mexicano Buenavista (1873-c.1908)

Mapa de los Ferrocarriles de México en 1935.

Siglo XIX[4]

El primer tramo ferroviario construido en México, de once kilómetros de longitud, se inauguró en 1850 y comunicó el puerto de Veracruz con el Molino, en las cercanías del Río de San Juan. Este trecho de vía fue retomado para la línea troncal del Ferrocarril Mexicano, línea que fue terminada e inaugurada a principios de 1873, después de sortear las guerras intestinas y la intervención francesa.

La novena década del siglo XIX fue una época muy productiva en la construcción de ferrocarriles. En esos años se tendieron las dos líneas férreas más grandes del país, además de otras más modestas. En 1984 se terminó de tender las vías del Ferrocarril Central Mexicano, en tanto el Ferrocarril Nacional Mexicano logró terminar la construcción en 1888. Unos años antes, en 1882, el Ferrocarril de Sonora había logrado conectar al puerto de Guaymas con la ciudad de Nogales, tramo que posteriormente llegó a formar parte del Ferrocarril Sudpacífico de México, esta línea terminó de construir su tramo Tepic-La Quemada uniéndose así Nogales con Guadalajara.

Siglo XX[4]

El tendido de las vías por diferentes regiones del país no cesó hasta 1910. Otros ferrocarriles fueron tomando presencia dentro del sistema ferroviario, como el Ferrocarril de México, Cuernavaca y el Pacífico; el Ferrocarril de Veracruz al Itsmo, el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, los Ferrocarriles Unidos de Yucatán, y otros más, que permitieron que el país llegase a contar con cerca de 20,000 kilómetros de vía férrea.

Los primeros años del siglo XX vieron una transformación en la estructura ferroviaria decimonónica al fusionarse el Ferrocarril Central y el Nacional. Esta situación provocó que el Estado interviniera como accionista para evitar que el capital extranjero tuviera el dominio sobre esos sistemas ferroviarios. Por ello, el 29 de febrero de 1908 se firmó el convenio entre el gobierno federal y las empresas fusionadas, creándose así los Ferrocarriles Nacionales de México, cuyo accionista mayoritario sería el Estado mexicano. En esta nueva empresa fueron incorporados también el Ferrocarril Internacional, el Hidalgo y Nordeste, y otros, cuyas acciones se hallaba en poder del Ferrocarril Nacional. Más tarde ingresaría el Ferrocarril Interoceánico.

La lucha revolucionaria que dio inicio en 1910 dejó serios estragos en la red ferroviaria. En el punto álgido de la lucha revolucionaria, los carrancistas incautaron las líneas que se encontraban en las áreas que tenían bajo control militar para formar Ferrocarriles Constitucionalistas. Al término de la lucha, la infraestructura ferroviaria necesitó de grandes inversiones para su reconstrucción, mismas que vendrían del exterior.

Al término de la lucha, la infraestructura ferroviaria necesitó de grandes inversiones para su reconstrucción, mismas que vendrían del exterior. La deuda ferroviaria (que fue resultado de la incautación de 1908 y las inversiones para la reconstrucción después de la revolución) se elevó considerablemente después de 1920, por lo que el gobierno se vio en la necesidad de llegar de un acuerdo con los acreedores (enmienda Pani), lo que derivó en que los ferrocarriles fueran entregados a una nueva cuenta a manos de privadas en 1926.

En los treinta, las condiciones políticas y económicas dieron otro viraje para los ferrocarriles. En 1937 el gobierno cardenista expropió los ferrocarriles y, un año después fue creada la Administración Obrera de los Ferrocarriles Nacionales de México, con lo que la administración quedó en manos de los trabajadores; sin embargo, esta situación sólo pudo mantenerse dos años, pues los problemas internos se agudizaron. En 1940, con la intención de tener un control directo sobre los ferrocarriles, el gobierno tomó nuevamente su administración.

En los años siguientes se incorporaron a Ferrocarriles Nacionales de México otras empresas ferroviarias que habían sido administradas en forma independiente. En 1951, el Ferrocarril Sudpacífico de México pasó a manos de la nación mediante el pago de 12,000,000 de dólares, creándose al año siguiente el denominado Ferrocarril Pacífico. El Ferrocarril Mexicano continuó como empresa independiente hasta 1960. Una década después el Ferrocarril de Coahuila y Zacatecas se incorporó a los Nacionales de México.

Al finalizar el siglo XX, el sistema ferroviario continuó siendo un punto estratégico para la economía nacional, razón por la cual se inició el proceso de modernización mediante la Ley Reglamentaria del Transporte Ferroviario, publicada en el Diario Oficial de la Federación en 1995, con la que se cierra un siglo y medio de la historia de los ferrocarriles en México.

Estación del Ferrocarril Central Buenavista (1984-1958)

En 1901 se iniciaron los trabajos para cambiar a vía ancha todo el sistema. Los siguientes años de la primera década del siglo XX vieron una transformación en la estructura ferroviaria decimonónica al fusionarse el Ferrocarril Central y el Nacional. Esta situación provocó que el Estado interviniera como accionista para evitar que el capital extranjero tuviera el dominio sobre esos sistemas ferroviarios. Por ello, el 29 de febrero de 1908 se firmó el convenio entre el gobierno federal y las empresas fusionadas, creándose así los Ferrocarriles Nacionales de México, cuyo accionista mayoritario sería el Estado mexicano. En esta nueva empresa fueron incorporados también el Ferrocarril Internacional, el Hidalgo y Nordeste, y otros, cuyas acciones se hallaba en poder del Ferrocarril Nacional.[5]

Por esta situación, se decidió demoler el inmueble de la primera estación ferroviaria en la Ciudad de México, conservando solamente la que pertenecía al Ferrocarril Central, construida en la década de 1880, así como la estructura ferroviaria.

Estación Central Buenavista 2.jpg

Sin embargo, la lucha revolucionaria que dio inicio en 1910 dejó serios estragos en la red ferroviaria y el retraso en los planes de esta nueva fusión del Ferrocarril Central y el Nacional. En el punto álgido de la lucha revolucionaria, los carrancistas incautaron las líneas que se encontraban en las áreas que tenían bajo control militar para formar los Ferrocarriles Constitucionalistas.[5] La administración carrancista dividió al sistema ferroviario en dos: a cargo de la Dirección General de Ferrocarriles Constitucionalistas de México, quedaron las vías troncales de las antiguas compañías del Central, el Nacional y el Internacional Mexicano; en tanto, con el añadido de “administrados por el Gobierno”, los ferrocarriles de Veracruz al Istmo y el Panamericano, conservaron sus nombres originales.[6]

Al término de la lucha, la infraestructura ferroviaria necesitó de grandes inversiones para su reconstrucción, mismas que vendrían del exterior. La deuda ferroviaria (que fue resultado de la incautación de 1908 y las inversiones para la reconstrucción después de la revolución) se elevó considerablemente después de 1920, por lo que el gobierno se vio en la necesidad de llegar de un acuerdo con los acreedores (enmienda Pani), lo que derivó en que los ferrocarriles fueran entregados a una nueva cuenta a manos de privadas en 1926.[5]

El 1 de enero de 1926, el presidente Plutarco Elías Calles devolvió las líneas ferroviarias a la Compañía Ferrocarriles Nacionales de México y aseguró la absoluta separación e independencia de esta empresa respecto al Estado, a fin de que el sistema ferroviario se manejara sin ingerencia del gobierno. Esta situación duró poco más de diez años, ya que en junio de 1937, bajo la administración de Lázaro Cárdenas, los Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) fueron expropiados y el gobierno federal entró en posesión del 49% de las acciones que todavía estaban en manos de particulares.[6]

En 1946, se promulgó una reforma del artículo 3º constitucional para reconvertir la educación socialista y en su lugar establecer una educación integral, científica y democrática para combatir los altos índices de analfabetismo que imperaban en la época. 1 febrero. Pablo. M. Hernández, gerente general de FNM y Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública, inauguran la Escuela Técnico Ferrocarrilera número 1 en terrenos de la Estación Central de Buenavista.[7]

La estación ferroviaria se movió hacia el norte, donde en 1958 fue puesta en operación en la ubicación que tiene hasta la fecha.[8] Así, las instalaciones antiguas de la Estación Central fueron demolidas en este mismo año.

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Recorridos de Interés

Tiendas de Autoservicio

Tiendas, Farmacias y Misceláneas

Talleres

Bibliografía

Referencias

  1. 1,0 1,1 Tomado de: https://alcaldiacuauhtemoc.mx/descubre/colonia-buenavista/
  2. Tomado de: https://www.grupomypsa.com/single-post/2016/12/21/%C2%BFDe-d%C3%B3nde-surge-el-nombre-de-la-colonia-Buenavista
  3. Tomado de: https://www.grupomypsa.com/single-post/2016/12/21/Origenes-de-la-colonia-Buenavista
  4. 4,0 4,1 Teresa Márquez Martínez, "Los archivos de Ferrocarriles Nacionales de México" en América Latina en la Historia Económica,  1405-2253, Vol. 12, Nº. 1 (enero-junio), 2005, págs. 119-130.
  5. 5,0 5,1 5,2 Teresa Márquez Martínez, "Los archivos de Ferrocarriles Nacionales de México" en América Latina en la Historia Económica,  1405-2253, Vol. 12, Nº. 1 (enero-junio), 2005, págs. 119-130.
  6. 6,0 6,1 Luz Carregha Lamadrid, "El impacto del ferrocarril en México. El caso de la capital y de otras ciudades en el centro del país" en II Congreso de Historia Ferroviaria: Aranjuez, 7 a 9 de febrero de 2002, 2001.
  7. Tomado de: https://museoferrocarrilesmexicanos.gob.mx/sites/default/files/adjuntos/mirada_ferroviaria_15_digital.pdf.
  8. Tomado de: https://www.jornada.com.mx/2013/12/15/opinion/032a1cap.
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